01 agosto 2006

Etapa 3: El Real de la Jara-Zafra


Por fin lo hemos conseguido... en una horita estábamos en ruta!!!
y que ruta, a la media hora habíamos dejado una hermosa dehesa de encinas, alcornoques, toros, cerdos y resto de comestibles nos encontramos con que la autovía estaba justo encima de nuestro camino, lo que nos obligó a coger carretera y manta (vestidos de basureros... las mamis que se den por contentas por el alarde de prudencia, contraviniendo todas las reglas de la estética) y una cuesta de cagarse... que manera tiene de acabarse la tierra del rio grande.
Era el temido Monesterio y a lo lejos asomaba su coronación... pero tacodelejo. parecía que no (a nosotros tampoco) pero al final llegó el JAMÓN, que compramos en el pueblo para degustarlo mas adelante, en otra idílica dehesa, no sin tener que volver a liarnos con la cadena del madrileño [animo nacho que tu puedes].
Íbamos nosotros to felices por la dehesa extremeña, esperando una cancela cerrada que afortunadamente no llegó [nacho, por el lado estaba abierta] entre lindes de piedra, ganado bravo, bajo las sombras de las encinas, buscando un lugar para el piscolabis (el sargento Tuduri opina que un bocata de jamón del bueno a media etapa es excesivo) [ahí queda para el debate y ver el lugar para valorarlo].
Paramos en lo que parecía la última encina antes del secarral en el que se encuentra Fuente de Cantos (eso sí que es Extrema y Dura), y lo elegimos para papear el jamoncito...
Y entre flecha y flecha nos salió un mojón... de granito y con el arco de Caparra...qué dilema! sobre todo cuando se separaron. seguimos la indicación tradicional u optamos por la nueva y más fashion señalización del Bellotari (vease amigo Ibarra)... y claro, es que nos puede el diseño y como locos a seguir mojones. Las preguntas se volvieron: has visto el mojón?, que bien vamos...
Y un mojón!!! 15 km despúes y unos cientos de cancelas traspasadas decidimos volver a incorporarnos a nuestras amadas flechas amarillas. Entonces descubrimos, en nuestras propias carnes que nos hallábamos unos 8 km más al oeste de Fuente de Cantos, y con unas rampas de especial.
Corregida la trayectoria y tras ardua deliberación sobre si proseguir a Zafra o hacerlo tras comer, (ELEDU: estos dos me quitan la fama de cabezón) la Veteranía nos llevó a donde Doña Magdalena, precioso albergue en un antiguo hospital de peregrinos rehabilitado. Una reparadora ducha y una mejor comida nos pusieron, renqueando, de nuevo en la vereda. (Magdalena, muchísimas gracias por tu hospitalidad y amabilidad).
Cuando bajó un poco el sol, retomamos el polvoriento camino que suponíamos cuesta abajo dirección hacia Zafra (las cuestas y el viento van siempre al contrario), donde llegamos con los últimos rayos del astro rey.
Otra sorpresa, el Bellotari nos compensa el rodeo con otro albergue de primera, esta vez en un antiguo convento franciscano. Una preciosidad.
Cumplimos nuestras obligaciones de peregrinos acercándonos a la Benemerita para el sellado de la credencial y a disfrutar de las pocas horitas que tuvimos de asueto en Zafra.
Ea, a la cama...
PD: para escribir con vuestro nombre en el blog, pinchar en la opción "otros" y así no tenéis que registraros.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

enhorabuena por la pagina,soy Santi y voy en biciceta,haciendo las mismas etapas que vosotros,un saludo de Magdalena,buen camino

6/8/06 14:19

 

Publicar un comentario

<< Home