05 agosto 2006

Etapa 6: Cáceres - Carcaboso

Esta vez nos hemos superado, no ha amanecido hasta que estábamos a la altura del Casar de Cáceres.Antes nos había llegado una triste noticia, los nengs de Castefa se habían roto y sólo quedaba Miguelón, un verdadero profesional del ciclismo; sus dos compis optaban por la opción del autobús para seguir la ruta de la plata sin tantos sufrimientos.

Como decíamos, salimos de noche de la plaza Mayor de Cáceres por la carreterita que nos llevaba hacia la tierra de la torta con un vendaval bastante importante. Nada más llegar, buscamos una tiendita para comprar algo de agua y comida para el largo trecho que quedaba hasta Cañaveral.


La pista picaba para arriba y estaba bastante bacheada pero nos permitía a lo lejos dislumbrar entre los distintos valles el embalse de Alcantarilla y el lejanísimo pueblo. Entre fincas de ganado fuimos pasando por antiguos miliarios romanos (los puestos kilométricos de la época) demostrándonos que seguíamos la ruta perfectamente.


Tras un buen trecho, que se hizo fácil por la temperatura de la mañana, salimos a la carretera N630 para cruzar los ríos, el Almonte mientras cantábamos la Salve Rociera y el Tajo después, dejando a nuestra izquierda el impresionante embalse.

Y aquí comenzaron nuestros errores que marcarían la étapa. Ante el dilema de seguir al pueblo por la carretera o retomar el camino, nos entró la vena romántica y decidimos volver a la calzada, descubriéndo un perfil bastante más exigente del previsto y con una pista en un estado mucho peor que la anterior.

En estas que nos adelanta como una flecha un peregrino solitario en posición totalmente aerodinámica para pararse justo delante nuestra ante un toro que no se apartaba de la senda. Tras unos titubeos, los "valientes" 6ruedas, nos echamos al ruedo, y con una templanza torera pasamos el terrible momento, conociendo a la flecha amarilla que nos había adelantado: "Balta", un peregrino solitario de Bilbao, que nos acompañó durante un rato.

Pero en esto que la pista se divide, pudiendo elegir entre seguir hacia Cañaveral o hacia su estación de tren que se hallaba en la base del puerto de los Castaños por donde debíamos seguir. Y claro, elegimos mal y fuimos hacia la estación descubriendo que el camino trepaba por tres enormes montañas de roca. En este momento, nuestro estimado Veterano acuñó una frase que será mítica en la Ruta de la Plata por los siglos: ¡¡¡¡¡¡Mecagüen Cañaveral!!!!!!

Tras un repostaje de agua en el cuartel de Bomberos y un breve tentempié, acometimos la subida del puerto de los Castaños, por la antigua N630, que como transcurre junto a la autovía, se encontraba vacía. 4 km de puerto nos avisaba que se iba acercando el momento de los grandes puertos. En lo alto descansamos en una réplica de la calzada y bajamos hacia Grimaldo para comprar algo de fruta.

Sorpresa, Grimaldo son 3 casas y sólo hay un barecito que ni tiene pan. Menos mal que se agudizó el ingenio y conseguimos tomar una ensaladita mientras un viejete del lugar nos aconsejaba que siguieramos por la carretera hacia Galisteo.

Y en mal momento se nos ocurrió no hacerle caso. El camino discurría entre encinas y realizando preciosas bajadas, pero con sus correspondientes subidas. Además la mala suerte se cebó con nosotros y el greñas sufrió un reventón en su cámara antipinchazos. Cuando logramos retomar la marcha, don Lorenzo nos saludaba desde todo lo alto.

Alcanzamos el río Lobos y refrescó un poquito gracias a los regadíos del Jerte, pero nuestra reserva de agua disminuyó. Ante nosotros, cual espejismo, apareció una acequia donde pudimos refrescarnos un poco para encararnos al último repecho antes de llegar a Galisteo, destino final según nuestro programa. Entramos corriendo en el primer bar en busca de hidratación y algo de comer. Poco nos importaba en ese momento la muralla del pueblo.

Hicimos algo de turismo una vez repuestos, y ante el pavor que nos producía el puerto de Béjar decidimos seguir hacia adelante, hasta el último pueblo alcanzable ese día, realizando 11 km más y otro pinchazo.

Y a acostarnos en un pueblo que nos impidió hacer llegar con puntualidad esta noticia, soñando o teniendo pesadillas con lo que nos esperaba por delante.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Buenos dias, aqui en Sevilla es domingo hace un calor de dos pares de guevos, con bochorno incluido, que digo yo que lo del toro en el camino no lo habeis terminado de contar, ?no seria un espejismo o el anuncio celebre carreteril español¿, porque que yo sepa entre ustedes no va el Juli ni nadie que se le parezca, a ver si era de carton y con la jindama parecia otra cosa.Bueno voy a leer la siguiente etapa, que nos teneis un poco atrasaditos en la lectura del diario peregrinar. Un abrazo fuerte para los tres y uno especial ?para quien¿ pos pa mi niño.

6/8/06 13:11

 
Anonymous Anónimo dijo...

Iñigo, no te conozco personalmente
pero te diré que nos has relatado
estas últimas etapa con tanto detalle, que esto es peor que una novela rosa ¡¡¡QUE ENGANCHE¡¡¡¡.
Sé que la escribistes tú, porque viendo que no poniais nada, llamé a Edu "que estaba durmiendo" y me
contó lo que habia pasado.
Oye tesoro, el culito te duele mucho y es por lo que no lo llevas apoyado en el sillin?
Las fotos son preciosa
Muchos besos y ánimos para los 6 ruedas, y para tí, UN BESAZO FUERTE.

6/8/06 16:21

 

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