Etapa 2: Castilblanco de los Arroyos - El real de la Jara
Y por fin salimos, carreterita para adelante durante unos 16 km de rompepiernas matutino. Cuando estabamos acabando, nos encontramos con un madrileño solitario, también peregrino ciclista, que siguió hacia adelante; y no porque fuera más fuerte como pensais, si no porque tiró por la carretera en vez de desviarse como nosotros por una reserva natural de encinas y alcornoques de auténtica delicia.
Pero no todo lo bonito puede durar mucho así que tras un pinchazo RH negativo en la bicicleta del vasco apareció ante nosotros el "Cerro del Calvario" que era exactamente eso:- Un cerro con un desnivel bastante superior al 25% de tierra y rocas.
- Y un calvario subir por allí empujando las bicicletas cuando nos patinaban las zapatillas.
Claro que las vistas desde allá arriba, os podéis imaginar como eran. Increibles y Almaden estaba a 1 km de bajada técnica donde afortunadamente no pasó nada.
En Almadén volvió a aparecer el madrileño Nacho con su cadena en las manos y gracias al extraordinario cursillo de las ruedas 7 y 8 de esta expedición (Oscar que bien nos hubieras venido) y una horita haciendo pruebas logramos hacer un apaño en la cadena de este compañero del camino. Pero ya era un poquito tarde...
Y salimos dirección el Real para descubrir como el propietario de la Dehesa Arroyo Mateos ha tenido la enorme delicadeza de poner unos candados tamaño XXL en la verja que debe cruzar el camino, así que nos tocó retroceder para volver a la carretera que, de nuevo en rompepiernas, daba un rodeo bastante considerable antes de ver aparecer el Castillo del Real de la Jara, destino de etapa.
Tras una comida a base de ibéricos de la región (donde fueras haz lo que vieres) nos duchamos en la pensión Molina, porque el albergue estaba a reventar por la marathon de Futbito del Real (generamos ambiente allá donde dormimos). Y pasamos la tarde entre la piscinita municipal y los partiditos del torneo. Una sesión de ajuste de las máquinas y a dormir como santos en la pensión, que al día siguiente tocaba el temido puerto de Monesterio...


Al final, el tramo no se nos atragantó tanto como esperábamos y el ánimo sigue intacto (las fuerzas lo veremos mañana) y llegamos a nuestro destino.



