Ante la proximidad del destino final, la noche se nos complicó... preguntando por un sitio donde poder cenar conocimos al ex-alcalde de Silleda Juan que acabó reservándonos en una pulpería extraordinaria, tras invitarnos a un par de rondas de birra. Tras cenar, todavía nos esperaba para los cubatas y claro con ese plan, costaba bastante irse a la cama...Y más costó todavía el levantarse para cubrir el último tramo de nuestra aventura. Así que salimos de día, algo sorprendente, con las calles puestas y todo. Cerramos el camping que había sido de nuestra propiedad por una noche y cogimos la N525 hasta puente Ulla para retomar el camino. No podíamos entrar por carretera al destino.Y esos caprichos se pagan, el camino era muy escarpado y serpenteaba entre los eucaliptos para acercarse al pico Sacro, donde la leyenda dice que estaban los toros que trasladaron el cadaver del santo hasta su emplazamiento actual.
Una paradita en la fuente de Santiaguiño donde se recuerda la leyenda y se encuentra el último albergue de la vía. Tocaba subir un poquito más por un camino algo más estrecho.
Y entre los árboles, de golpe, a lo lejos, se aparecieron las torres del Obradoiro. Ya podíamos verlo, 1000 km después, sólo 15 nos separaban de nuestro objetivo. Pero perdimos las flechas y tras un par de kilómetros por la nacional temimos no poder entrar por el amado camino.
Afortunadamente pudimos retomarlo en Piñeiro y tras subir por enésima vez (las piernas ya no daban para más) entramos en los barrios del sur. Allí estaba, la catedral se mostraba delante en todo su explendor, pero antes había que bajar una calle que rememoraba una calzada romana.
Una paradita para disfrutar de la colegiata de Santa María del Sar y sus increibles columnas desplomadas nos sirvió para coger fuerzas y tomar conciencia de donde estábamos. Sólo quedaba remontar (siempre para arriba) el casco viejo y callejeando llegar a esa peazo de plaza. Objetivo cumplido, catedral de Santiago de Compostela 1050 km después. 6ruedas lo había logrado y en el tiempo previsto.
Ni los puertos, ni los pinchazos, radios rotos, cortes de digestión, meigas fotográficas, incendios asesinos, calor sofocante... habían podido con nosotros y gracias a vuestro apoyo lo hemos conseguido.
Ahora estamos esperando que nos dejen entrar en la catedral para transmitir todas vuestras peticiones con la esperanza de que nuestro trabaja sirva para que se cumplan.
Sevilla-Santiago de Compostela: Vía de la plata en bicicleta; agosto 2006